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Pepe Oneto reflexiona sobre el papel de Andalucía en la transición, con motivo del 40 aniversario de las primeras elecciones democráticas.


Acaba de conmemorarse  los  cuarenta años de las primeras elecciones democráticas en España, tras cuarenta años del golpe de estado, dado por el general Franco contra el Gobierno legalmente elegido de la República. Con aquellas  elecciones  se inició lo que fue la Transición de la Dictadura a la Democracia  y lo que fue la creación del Estado Autonómico.

Esa Transición no se entendería sin el protagonismo que tuvo Andalucía en la configuración del Estado Autonómico. Probablemente, hoy España no sería la que es,  si Andalucía no hubiese tenido la determinación y la ambición que tuvo al comienzo de los años 80 al defender una vía decisiva para su inclusión en ese Estado Autonómico. Y al hacerlo, enfrentándose con el Gobierno de Adolfo Suárez, abrió el camino a un modelo de Estado que se basa en la sustancial igualdad de las Comunidades o en el “principio de homogeneidad”.